Javier Arroyuelo por Gabriel Orqueda / Rolling Stone, Argentina, Septiembre 2011
De fundar el sello que editó a Manal, Miguel Abuelo, Moris y Vox Dei en su adolescencia, a la primera fila de la moda desde los círculos de Karl Lagerfeld, Yves Saint-Laurent, Andy Warhol y Paloma Picasso. El argentino que mejor conoce la industria está de vuelta en Buenos Aires para dar cátedra.
“A mí me encantaban los Manal porque eran una mezcla de sofisticación musical y low life traducida en música potente, con momentos rústicos. La batería de Javier Martínez y su voz trasnochada. Tan joven y una ronquera ya tan lograda… tenían letras sin pretensión alguna. Muy directas, sin vueltas ni adornos”. Así recuerda Javier Arroyuelo al primer lanzamiento de Mandioca, el sello que fundó en el 68 junto a Jorge Álvarez, Pedro Pujó y Rafael López Sánchez Cambil cuando tenía sólo 17 años. Es un punto de partida engañoso para contar su historia. Casi anecdótico, en comparación con su trayectoria total, como escritor para Vogue Francia, Vogue Italia, Interview y Vanity Fair, entre muchas otras publicaciones. Pero ese delirio que buscaba “transformar San Telmo en una suerte de Greenwich Village, forzar la aparición de un barrio joven, creativo” fue el comienzo de la serie de sucesos que lo llevaron a ser uno de los testigos privilegiados de los últimos 40 años de industria de la moda. O más bien el fin de ese sueño. Eran los mentados años del Di Tella y Javier, un intelectual autodidacta con el secundario incompleto, interesado en el cine y la literatura, también tenía escrita su primera obra, Goddess, interpretada por el Grupo Tsé, que era un era un éxito teatral que unía Buenos Aires con París. Javier no dudó y cedió su parte en Mandioca –que quebró al poco tiempo- a cambio de un boleto de avión a Europa. Ya en Paris su segunda obra L'Histoire du Théàtre (porque puede escribir en español, inglés, francés e italiano) tuvo entre sus espectadores al célebre Yves Saint Laurent y su círculo, que incluía a Karl Lagerfeld (por entonces diseñador de Chloé), con quién entabló una amistad. Karl convenció a Javier de que tenía que escribir en Vogue. Era para un número especial a cargo de su ídola Marlene Dietrich, así que no pudo decir que no. “Mis intereses siempre fueron literatura y cine. Pero a partir de ahí la moda fue un buen pretexto para escribir y contar el mundo. La moda siempre me había encantado, y en el cine y la literatura es esencial. Pero no es la moda en sí lo que me fascina, sino lo que la gente y la sociedad dan a leer de sí vistiéndose”.
Para cuando llegaron los 80 Javier ya había pasado años escribiendo sobre, arte, espectáculos y moda para Vogue Paris, y contribuyendo con la Interview de Andy Warhol. “La moda se había puesto de moda. Estaba entre Paris y New York y hacía una columna que se llamaba Out in Paris. Todos los que pasábamos cerca de Andy y de la Factory, y que podíamos más o menos escribir, contribuíamos a esa revista.”
La carrera de Javier continuó como asesor de la marca de Paloma Picasso y columnista de Vogue Italia y L’uomo Vogue, dónde todavía firma. En 2002, poco antes de su regreso a Buenos Aires, escribió el homónimo del diseñador italiano Roberto Cavalli (editado por Assouline). Dice que su carrera como autor de teatro está trunca hoy porque le cuesta imaginar a su lector ideal, algo que aparece fácilmente cuando escribe para revistas y también en los cursos sobre historia y análisis de la moda, que comenzó a dictar el año pasado en la Alianza Francesa (y ahora da en la agencia Civiles). “Los cursos me ponen en contacto con toda una generación muy atractiva en su modo de comportarse, de pensar. Siempre me pregunté quién me leía y cómo lo interpretaba.”
Noel Romero, diseñadora y creadora de AY Not Dead, que asistió las clases de la Alianza, dice: “Javier es un intelectual de la moda: un escritor y relator exquisito, muy serio y al mismo tiempo comiquísimo. No sólo tiene una data histórica, literaria y filosófica de la moda. Javier estuvo ahí: vio la colección que te imagines. Comió con Valentino, y conoció a Lagerfeld cuando era un desconocido, los cuentos son infinitos. Aprendí muchísimo. Es mi ídolo”.

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